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Algunos equipos que han practicado el fútbol más bello, dejando una huella imborrable en la historia del fútbol son:

- El River que brilló de 1941 a 1945: La máquina del River que asombró al mundo con el quinteto de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, que desplegaron un fútbol de movimiento y asociación.

Juerguista, aficionado al tango y las noches, el quinteto resultaba delicioso con el cuero en los pies.

- Los jugadores del Honved (entre ellos Puskas, Bozsik, Kocsis o Czibor) ganaron cinco de las siete Ligas entre 1949 y 1955. Jugaban con toques precisos y enfocaban el marco rival con saña y movilidad. Algo que trasladaron a la selección húngara, que dejó un sello perenne.

- El Real Madrid de Di Stéfano: En un polémico litigio entre el Barça y el Real Madrid, salió airoso el el club de Santiago Bernabéu. Fichó a La Saeta Rubia, que cogió el tren de Barcelona a Madrid, se comió un filete y salió a jugarun partido amistoso contra el Nancy. Marcó un gol, pero la gente le vio gordo y surgieron dudas. Las primeras y las únicas. "Nunca le ví jugar mal", recordaba Gento. Seis meses después, marcó cuatro goles al Barça y arrancó la mejor época del Real Madrid con cinco copas de Europa (1956-1960) seguidas.

La idea del Real Madrid era clara. "Si nos meten dos, les metemos cuatro" resumía Di Stéfano. Aunque muchos destacaron, como Joselito, Olsen, Molowny, Muñoz o Del Sol, la ofensiva que quedó para la historia fue Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento.

"Napoléon" Kopa era el regate, la finta imprevisible. El uruguayo Rial, de enlace, lanzaba a todos con sus pases de tiralíneas. "Cañoncito Pum" Puskas, siempre con sobrepeso, le pegaba a la bola como nadie y fue cuatro veces pichichi. "Maneja el balón con la zurda mejor que yo con la mano", le reconocía Di Stéfano. Y Gento, "La Galerna del Cantábrico", corría que se las pelaba y se frenaba en seco como nadie. Pero Di Stéfano que marcó en las cinco finales era el alma. "Fue el primer jugador total. Era delantero, pero organizaba el juego y defendía" apunta Luis Suárez. "El más completo de la historia", añadió en su día Gento.

La obra maestra fue la final de 1950 ante el Eintracht de Francfort (7-3) con cuatro goles de Puskas y tres de Di Stéfano. La mejor final de la historia.

- El Santos de Pelé (1955-1964): Por entonces, el Santos de Edson Arantes do Nascimento, O Rei Pelé funcionaba como un reloj, con 21 títulos en 15 años (de 1959 a 1973), y obtuvo 5 Ligas seguidas (1961-1965), dos Copas Libertadores (1962 y 19639 y dos Intercontinentales (1962 y 1963).

Era el Ballet Blanco, un equipo que se defendía atacando. Una vanguardia terrible: Dorval, Mengalvio, Pagao (Coutinho, Pelé y Pepe. Con la conducción de Pelé, las diagonales y las revolucionarias "tabelinhas" (paredes) en el balcón del área, el equipo marcaba goles como roscas.

El nivel real del equipo lo indicó su éxito al ganar la Copa Intercontinental de 1962 - dos partidos estelares de Pelé - al Benfica de Eusebio y la de 1963 al Milán de Maldini, Trappatoni, Amarildo o Rivera.

Brasil, campeón mundial en México (1970). No llegó a la cita en su mejor momento, pero practicó un fútbol espectacular. con triangulaciones, imprimiendo una velocidad endiablada a la pelota y participando todos del ataque. La jugada la inició el delantero Tostao, por detrás de su propia zaga. Tras varios pases y 75 metros, el lateral Carlos Alberto disparó a gol. Era la final del Mundial de México 1970 ante Italia (4-1). "Es el mejor equipo de la historia. Invencible". recuerda el italiano Riva.

- El Ajax de Cruyff (1969-1973). Acorralados por la defensa cuadriculada y las contras del Milán, el Ajax perdió la Copa de Europa de 1969. Pero ya nadie detendría al por entonces equipo modesto que enseñó el "futbol total" a Holanda.

El Ajax conquistó Europa los tres años siguientes con Neeskens, Krol, Rep o Blakenburg, además de los técnicos Rinus Michels y Stefan Kovacs. La estrella: Cruyff.

Aunque no inventó los conceptos, si que los aunó con éxito. Michels exigió un fútbol de toque, de vocación ofensiva y obsesión por poseer la pelota. El cuero era el actor principal: lo jugaba hasta el portero. El campo se ampliaba con extremos abiertos y laterales que doblaban. Mühren y Keizer corrían por los flancos, Haan y Neeskens repartían el balón a las alas y Cruyff y Blankeburg, punto y final de las jugadas, reculaban para ayudar en la construcción. Imposiciones solventadas por la condición física que imponía Michels.

- La Naranja Mecánica de Michels (1974): Holanda llegó al Mundial de Alemania 1974 para transmitir el fútbol total del Ajax con el técnico, Michels, y jugadores como el libero Krol, que se sumaba al ataque, la flecha Rep o la zurda de Rensenbrink. El distintivo era, de nuevo, Cruyff. Otra selección que, como la de Brasil 70, perdura en la memoria pese a perder la final.

- El Milán de Sacchi (1988-1990). Con el fichaje de Arrigo Sacchi empezó el reinado del Milán, que ganó dos Copas de Europa (1989 y 1990), dos Intercontinentales (1989 y 1990), dos Supercopas (1989 y 1990), un Scudetto (1988) y una Coppa (1988).

El libero Baresi colocaba a los compañeros con la mirada, el lateral Maldini era la envidia de todos, el medio Rijkaard siempre estaba en el sitio correcto, el volante ofensivo Gullit llegaba como nadie, y el mejor ariete, Van Basten culminaba lo que empezada Baresi.

Sacchi se negó a jugar el "catenaccio", estilo identificativo de Italia y llevado al extremo por Trapattoni. Elllo le valió todo tipo de críticas. Pero su 4-4-2 se convirtió en infalible. Medios atletas, líneas compactas, un delantero estupendo y defensa zona, más cerca del centro del campo que del portero.

Sonoras fueron las eliminaciones europeas a "La Quinta del Buitre" (hubo un 5-0 en San Siro).

 
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